viernes, 15 de marzo de 2013

Cáritas y La Once

El pasado día 13, en la sede de la ONCE en Palencia, se entregaron a Cáritas 235 Kg. de comida. Esta entrega se enmarca en la iniciativa que la ONCE ha emprendido en Castilla y León, a través de la recogida de alimentos no perecederos, entre afiliados, trabajadores y pensionistas de la Organización.

La entrega de los alimentos se efectó por el Presidente del Consejo Territorial, Miguel Díez García, y por el Director de la Agencia, Rubén Arenas García, siendo Juan José Martínez Director de Cáritas Diocesana, el encargado de recoger los mismos.

miércoles, 2 de enero de 2013

El Año Nuevo de Cáritas

Cáritas sigue siendo “Cáritas”: es decir, la entidad social española (e internacional), dependiente de la Iglesia católica, que ayuda a más pobres y necesitados en este momento. Y Cáritas tiene muy claro lo que debe seguir siendo: no una entidad burocrática y fría, sino el rostro y las manos tendidas del Dios-Amor hacia los pobres.

¿Son agradecidos los pobres? Lo son. Pero, aunque no lo fueran, los pobres son la denuncia permanente de nuestros propios pecados y los de una sociedad injusta. Nadie está exento, a priori, de caer en la exclusión por enfermedad, reveses de fortuna, por propia culpa o por culpa ajena. Pero a los pobres, como decía el buen Maestro, se les anuncia la “buena noticia” con obras y amores: ayudando a ver a los ciegos y a caminar a los cojos. Los excluidos deben ser evangelizados con obras solidarias, ya que las meras palabras se las lleva el viento y la helada del egoísmo, que este sí que es un cáncer con metástasis bien extendida. De lo contrario, ¿cómo hacer visible el rostro del Dios y Padre de todos los hombres?

Cáritas ha movilizado últimamente aquí en España -son estadísticas suyas- nada menos que a 64.251 voluntarios. Más, que en años anteriores. Diríase que a más sangría social, más remedios, más movilización ciudadana y más conciencia cristiana. Así debe ser.


Todo su trabajo Cáritas lo ha hecho ordenadamente, a través de 6000 Cáritas parroquiales y dentro de las 68 Cáritas diocesanas, que aproximadamente tiene la organización, repartidas por toda España. Sin hacer más reflexiones, y a la vista de estos datos, sería ya motivo suficiente para darle gracias a Dios y no desesperar de la humanidad.

¿Pero qué nos pide Cáritas, metidos en el Año Nuevo? A las comunidades cristianas les pide que sigan siendo generosas. A la sociedad le dice que, si solidariamente nos damos la mano, habrá menos manos pidiendo pan. A las instituciones económicas (públicas y privadas) les recuerda que la gratuidad es lo más grande y hermoso, cuando la crisis aprieta en un país, sea el que sea. Y es que los resultados económicos, aun siendo importantes, no son el único criterio para funcionar en Cáritas. Es más importante hacer las cosas bien, como las hacía Jesús: ser discretos en la ayuda, para no humillar; actuar sin alardes; dar con una sonrisa y hacerlo siempre, con cariño y respeto.

¿Y a los gobiernos? A los gobiernos Cáritas les dice: Las políticas que favorezcan a los pobres y necesitados, en cualquier país avanzado, deberían ser prioritarias. Hay que tener en cuenta que los “últimos” no han provocado la crisis. Por el contrario, la ambición de algunas clases sociales, el descontrol y la avaricia de los bancos y de ciertos banqueros sin escrúpulos, son los que nos han conducido a este desastre. Añadan ustedes políticos corruptos y ciudadanos educados (o deseducados) para derrochar. Pero los pobres son los que menos culpa tienen en este desaguisado de la recesión económica y moral que padecemos. No deja de ser curioso que las clases altas no hayan conocido todavía la crisis; las clases medias la estén sufriendo como nunca, y las clases menos afortunadas (o bajas) estén peor que lo que estaban, que ya es decir. Algunos emigrantes vuelven, desilusionados, a sus países. Y aumentan los parados de corta, larga y media duración, que, cada semana, hacen cola en el reparto parroquial de Cáritas.

Pues bien, mientras mercados y políticas se ponen de acuerdo, Cáritas sigue ahí. Y ahí seguirá, en el Año Nuevo, haciendo honor a la palabra “amor”, poniendo competencia en sus empleados y una palabra alentadora, dirigida a los que van llegando, que son cada vez más.

lunes, 21 de mayo de 2012

Busquemos el bien de todos

Mensaje de los Obispos de la C.E. de Pastoral Social


Festividad del Corpus Christi. Día de la Caridad

10 de junio de 2012


Celebramos la solemnidad del Corpus Christi y, en ella, el Día de la Caridad ya que el Cuerpo entregado y la Sangre derramada del Señor constituyen para nosotros a través de la historia, el mismo y único sacrificio redentor de Jesucristo, que es la manifestación mayor de su amor a los hombres.

En la Eucaristía «la unión con el Señor nos lleva al mismo tiempo a la unión con los demás a los que él se entrega»[1] y «nos hace testigos de la compasión de Dios» por cada hermano y hermana[2] que sufre. Por eso, al contemplar en esta festividad el misterio de la vida entregada por amor, que es la Eucaristía, nuestra mirada y nuestro corazón de pastores se dirigen a todos los hermanos que sufren cualquier necesidad en su cuerpo y en su alma. Para todos ellos tuvo Jesucristo gestos de atención y de ayuda. En estos años se hacen más perceptibles las carencias personales a causa de la crisis que estamos sufriendo. De una forma u otra todos tenemos presente el drama de la pobreza, el hambre y la exclusión social. A las víctimas de estas situaciones queremos ofrecer la entrega solidaria y el mensaje de esperanza que nacen del amor de Dios. Él es la fuente de la caridad fraterna. Queremos también manifestar nuestro agradecimiento sincero a todos los que ponen sus bienes, su tiempo y su esfuerzo al servicio de los pobres, de los marginados y de los más desposeídos. Agradecemos, también, las oraciones de quienes encomiendan a Dios los hermanos que sufren necesidad, para que les fortalezca en los trances difíciles.

domingo, 20 de mayo de 2012

Día de Caridad 2012

“VIVE SENCILLAMENTE PARA QUE OTROS, SENCILLAMENTE, PUEDAN VIVIR” es el lema de la nueva campaña de sensibilización de Cáritas que tiene como eje principal la propuesta de caminar juntos hacia un nuevo modelo social más humano, evangélico y justo. Se trata de una invitación a construir una sociedad nueva basada en la humanidad como una gran familia que se interpela y se cuestiona sobre la realidad de pobreza e injusticia que predomina en el mundo.

“En la época de la globalización, la actividad económica no puede prescindir de la gratuidad, que fomenta y extiende la solidaridad y la responsabilidad por la justicia y el bien común (...). La solidaridad es en primer lugar que todos se sientan responsables de todos” (Caritas in veritate, n.º 38).

Es tiempo de Caridad, tiempo para vivir una economía de la gratuidad al servicio de una sociedad más justa que sepa redistribuir los bienes y servicios para todos. Ponemos en valor otros modelos de comercio y consumo, que no priman el enriquecimiento por encima del bienestar de las personas.

Es una invitación a confiar en los hermanos a través del compartir la vida, los bienes y hacer posible para todos la multiplicación de los panes y los peces.

La lógica del don se convierte así en el motor de nuestras vidas. Es el momento de CREER en el “pedid y se os dará” (Mt 7,7): 

• Pedimos a nuestros gobernantes que luchen con todos sus medios para acabar con la pobreza y la exclusión; que no recorten los gastos sociales sino que los incrementen para paliar los efectos de esta crisis en los más vulnerables; que mejoren sus políticas de empleo; que cumplan su compromiso de contribuir con el 0,7% de nuestra riqueza anual a los países empobrecidos y que cumplan los Objetivos de Desarrollo del Milenio que se marcaron para el año 2015. 

• Pedimos a los ciudadanos y a nosotros mismos que tengamos la convicción cierta de que sí podemos hacer algo para mejorar la vida de miles de personas en el mundo. 

Con nuestra manera de vivir, de comportarnos, de actuar ética y comprometidamente, podemos influir para bien en nuestro entorno. Lo creamos o no, cada uno de nosotros tiene un trozo de mundo en el que sí que puede hacer algo para hacer posible una sociedad mejor...

jueves, 22 de marzo de 2012

Construir y llevar adelante una Cáritas Parroquial

Auxiliadora Crespo
Técnico de Cáritas

Cáritas no es tarea de uno solo si no de un EQUIPO de personas que ES y se SIENTE ENVIADO por su comunidad cristiana para ser expresión palpable y efectiva de la opción preferencial por los pobres y desfavorecidos que vive esta comunidad, canalizando toda la acción socio caritativa de la misma. El equipo de Cáritas tiene la tarea de estar allí donde hay sufrimiento humano, levantando y sanando al que esta caído; integrando al que está excluido, denunciando situaciones de injusticia y exclusión; sensibilizando y movilizando a la comunidad y a la sociedad para llegar a construir entre todos una sociedad más justa, humana y fraterna.

Para poder llevar a cabo esta tarea no basta con buena voluntad. Se precisa formar un buen equipo de trabajo para así organizarnos bien y, de esta manera hacer frente a las difíciles problemáticas sociales y a los retos que nos plantea el mundo y la sociedad concreta en la que vivimos.

jueves, 15 de marzo de 2012

La Iglesia encarna esta Misión. Identidad de Cáritas

Hna. Mª Lourdes Caminero
Misionera Eucarística de Nazaret

El amor tiene una fuente: Dios

a) Dios es amor (1 Jn 4)

El primer día se nos habló de la Identidad Cristiana: El Amor recibido, basándonos en esta cita de San Juan: «Dios es Amor, y quien permanece en el amor, permanece en Dios y Dios en él» (1 Jn 4,16). Él es la raíz, la fuente; en esa raíz estamos enraizados y de esa fuente bebemos.

Y, por supuesto, si nosotros damos un paso hacia Dios y hacia los demás es porque Él se ha adelantado hacia nosotros; Él nos ha mirado, se ha fijado en nosotros, nos ha contemplado, mucho antes de que a nosotros se nos ocurriera mirarlo a Él: «En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó y nos envió a su Hijo» (1 Jn 4,10).

jueves, 8 de marzo de 2012

La Iglesia, Comunidad de Amor, al servicio del Amor

Hna. Carolina
Monasterio de la Conversión

“Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios. Gratis lo habéis recibido, dad gratis” (Mt 10, 8)

En el contexto de estas jornadas de formación que estáis celebrando y en el contexto de estos meses de preparación para el año de la fe que celebrará toda la Iglesia universal desde el próximo mes de octubre del 2012 quiero reflexionar con vosotros sobre por qué decimos que la Iglesia es misionera, qué es la misión para el cristiano, qué fundamentación teológica tiene y por lo tanto qué características conlleva o implica en su puesta en práctica.

El Dios cristiano es un Dios en misión

La palabra misión forma parte del ser cristiano. La Iglesia, decimos, es por su naturaleza misionera, está abierta a la misión y, por consecuencia, el cristiano es un hombre en misión, enviado al mundo para anunciar la buena noticia de Jesús. Esta connotación misionera que caracteriza nuestra fe está fundamentada en la revelación de Dios, en el rostro y ser divino que en Jesús se nos ha desvelado, en cómo es nuestro Dios y cómo se ha manifestado a nosotros. Hasta el punto de poder decir que el Dios cristiano es un Dios misionero, un Dios en misión.

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