Los
miembros de la LXXIV Asamblea General de Cáritas Española, celebrada en
la localidad madrileña de El Escorial los días 30 de junio y 1 de julio
de 2017, aprobaron una Declaración Final en la que expresan "un ser y
hacer comprometidos con la caridad y la justicia social".
“La Iglesia nos llama al compromiso social.
Un compromiso social que sea transformador
de las personas y de las causas de las pobrezas,
que denuncie la injusticia, que alivie el dolor
el sufrimiento y sea capaz también de ofrecer
propuestas concretas que ayuden a poner en práctica
el mensaje transformador del Evangelio y asumir
las implicaciones políticas de la fe y de la caridad”.
Un compromiso social que sea transformador
de las personas y de las causas de las pobrezas,
que denuncie la injusticia, que alivie el dolor
el sufrimiento y sea capaz también de ofrecer
propuestas concretas que ayuden a poner en práctica
el mensaje transformador del Evangelio y asumir
las implicaciones políticas de la fe y de la caridad”.
(Conferencia Episcopal Española, Inst. Past. Iglesia, servidora de los pobres, 40)
Proclamando juntos “la grandeza del Señor” y expresando “la alegría de nuestro espíritu en Dios nuestro Salvador”, los representantes de las 70 Cáritas Diocesanas que integran la Confederación Cáritas en España hemos reflexionado en este encuentro anual sobre los signos de esperanza y los síntomas de incertidumbre que compartimos a diario con los cientos de miles de personas que acompañamos en nuestra red estatal de acogida e inserción.
El nuevo ciclo económico iniciado hace tres años ofrece motivos para el optimismo, porque la evolución positiva de algunos indicadores socioeconómicos tiene relación directa con la situación concreta y cotidiana de muchas personas. Ahora bien, cuando los dramáticos efectos de la crisis parecen desdibujarse de las preocupaciones ciudadanas, queremos llamar la atención sobre la rigurosa constatación que acaba de hacer pública la Fundación FOESSA de que 7 de cada 10 hogares no perciben todavía que los efectos de la recuperación económica les hayan llegado.
Somos testigos directos de cómo muchas familias siguen padeciendo las consecuencias de unas condiciones de precariedad que, como venimos alertando desde hace tiempo, son el resultado directo de nuestro modelo socioeconómico.
Con el inicio de un nueva etapa de recuperación y crecimiento, vuelve a inquietarnos el riesgo de que se repitan errores pasados, siga sin incidirse de raíz en los fallos estructurales de la desigualdad y, bajo la euforia de la poscrisis, una parte de la sociedad quede relegada y continúe sin tener garantizados sus derechos básicos.
Nos preocupa que se consolide en la ciudadanía la idea de que la pobreza es algo natural y de que el hecho escandaloso de que millones de personas permanezcan por debajo del umbral de la pobreza, acuciadas por las condiciones de precariedad y abocadas a un futuro lleno de incertidumbres, forma parte del paisaje inevitable de la cuarta economía de la zona euro.
Reafirmamos, por ello, cuando se cumplen 70 años de la creación de nuestra institución, un ser y hacer de Cáritas comprometidos con la caridad y la justicia social. Con una caridad, que para servir a la exigencia de calidad, necesita de la profundidad de la denuncia social y de la propuesta de un modelo social orientado hacia la transformación de la realidad y la defensa del derecho de todos a acceder al bien común en una Casa que es de todos.



