viernes, 26 de diciembre de 2014

10 años del Tsunami en el Océano Índico


Hoy se cumplen diez años del terremoto de 9,1 grados que el 26 de diciembre de 2004 sacudió la isla de Sumatra y originó un tsunami en el Océano Índico y arrasó las costas de Indonesia, Sri Lanka, India y Tailandia.
Hablan los supervivientes
Matakin estaba en su casa de Lamlumpu, al norte de Sumatra, en la provincia de Aceh, cuando la ola de diez metros de altura llegó. “No sabía dónde correr, me quedé atrapado en las aguas negras y perdí la conciencia”. Cuando la recuperó, estaba colgado de un cocotero, gravemente herido, pero vivo. Doce de sus familiares murieron.
La provincia de Aceh fue la primera costa a la que llegó la ola y la más afectada. Allí fallecieron más de 160.000 personas del total de 230.000 muertos y desaparecidos provocados por el maremoto. Y el pueblo de Matakin, Lamlumpu, perdió a tres de cada cuatro de sus habitantes. “El maremoto me dejó sin nada”, cuenta este joven. “La ola me arrancó las ropas y la casa, y todo lo que me quedó en este mundo fue un anillo en el dedo y los pantalones cortos que llevaba puestos”.
La labor de reconstrucción más exitosa de la historia
La destrucción en Aceh fue inimaginable. Medio millón de personas perdieron su hogar, sus medios de vida, y lo que es peor, a sus familiares. La sociedad internacional se volcó con esta región indonesia y con el resto de países afectados por el maremoto. La ayuda llegada desde todos los países del mundo contribuyó a llevar a cabo la que, según el Banco Mundial, ha sido “la labor de reconstrucción más exitosa de la historia” y que permitió edificar 140.000 viviendas, 1.759 escuelas y 363 puentes.
“Cuando la ola del tsunami se llevó la vida de cientos de miles de personas, una ola de solidaridad sin precedentes, que la historia de la humanidad nunca había conocido, se desplegó sobre el sufrimiento de la gente”, ha destacado con motivo del aniversario Michel Roy, presidente de Cáritas Internationalis.
Activo compromiso de la red Cáritas
En los meses inmediatamente posteriores a la catástrofe, la red internacional de Cáritas prestó ayuda de emergencia a cerca de un millón de personas y, en los años siguientes, llevó a cabo un ambicioso programa de rehabilitación y desarrollo a largo plazo, que contó con un presupuesto de 390 millones de euros gracias y que permitió construir hogares para 33.000 familias y recuperar los medios de vida de 85.000 personas.
La Confederación Cáritas Española se sumó a esa corriente de solidaridad desde el primer momento, gracias a la respuesta masiva de los ciudadanos españoles, que se volcaron en prestar ayuda a los damnificados a través de la campaña “Cáritas con el Sudeste Asiático”, que se lanzó apenas 24 horas después del impacto del tsunami.  Gracias a las donaciones aportadas, Cáritas Española ha podido destinar desde 2004 más de 16 millones de euros a las Cáritas de Indonesia, Sri Lanka, India y Tailandia para apoyar a las comunidades más vulnerables a través de acciones orientadas en cinco ejes prioritarios: ayuda de emergencia, apoyo psico-social, restablecimiento de los medios de vida, construcción de alojamientos permanentes y rehabilitación de infraestructuras comunitarias, sanitarias y educativas.
Testigos de un amor incondicional por los afectados
“En los cuatro países afectados por el desastre, Caritas puso sus capacidades profesionales y su experiencia al servicio de los damnificados para llevar una respuesta rápida al sufrimiento. Estábamos cumpliendo con la misión de ser testigos de un amor incondicional por los afectados”, asegura Michel Roy.
Una década después, algunos miembros de la red internacional de Cáritas han vuelto a Aceh. Y aunque todavía han encontrado rastros del maremoto, también han hallado huellas del trabajo inmenso que los indonesios han realizado para superar la tragedia y construirse un futuro. Ejemplo de ello es el propio Matakin, que vive hoy en una casa construida con la ayuda de Cáritas, se ha casado, tiene un hijo y un taller de carpintería que le permite mantener a su familia. “Y el pueblo de Lamlumpu ha recuperado la vida”, afirma orgulloso.
Vivienda, recuperación de medios de vida y educación
La red Cáritas ha vinculado los proyectos de construcción de casas con programas de ayuda económica a las familias, con objeto de que pudieran recuperar su autosuficiencia y reactivar la economía local. “Antes del tsunami, vendíamos nuestro pescado en la calle y ahora tengo una tienda en el mercado, puedo proteger mis productos del sol y la lluvia, y mis clientes saben dónde encontrarme”, explica Jahrinal, que vive en Banda Aceh.
Otro sector fundamental de reconstrucción han sido los edificios comunitarios, como escuelas y hospitales, arrasados durante el maremoto. Uno de ellos fue el centro preescolar YKA, en Banda Aceh. De 600 niños, solo 30 regresaron después del tsunami y 17 maestros de los 60 que impartían clases murieron en el maremoto.
“La escuela quedó destruida; todo lo que podías ver era el mar”, recuerda uno de los profesores supervivientes. Él mismo, junto a otros de sus compañeros, ayudaron a limpiar la zona donde estaba ubicado el colegio, que después fue reconstruido y reabierto en 2008. Hoy en día, está reconocido como uno de los mejores colegios de la ciudad, famoso por fomentar valores como la diversidad cultural, religiosa y social, y la protección del medio ambiente.
Otra escuela preescolar arrasada por las olas fue la de Nabila, también en la provincia de Aceh. Afortunadamente, ese 26 de diciembre era domingo, por lo que los niños no se encontraban allí. Pero, a pesar de todo, Hilda perdió a sus dos hijos. Cuando la escuela fue reconstruida, se hizo maestra. “Antes del tsunami, mi trabajo era ser madre; ahora dedico mi vida a la enseñanza para poder ayudar a otros niños que han quedado traumatizados por lo ocurrido hace diez años”, narra Hilda. Ahora, la escuela es el doble de grande y está fabricada con hormigón, en sustitución de la anterior, que era de madera y mucho más vulnerable ante posibles desastres naturales.
Prevenir futuros desastres
Y es que una de las claves de la reconstrucción llevada a cabo en los países afectados por el tsunami, fue preparar a la población ante posibles fenómenos climatológicos adversos e implementar una respuesta eficaz en el caso de que ocurrieran. Todo ese trabajo se ha realizado respetando las tradiciones culturales de cada una de las zonas y apoyándose en los conocimientos de las propias comunidades y la economía local.
“Mirando hacia atrás –ha escrito con motivo del 10º aniversario el cardenal Rodríguez Maradiaga, presidente de Cáritas Internationalis--, hemos logrado dar a las víctimas sus debidos derechos, en un espíritu de promoción de la dignidad y del respeto de las aspiraciones de los que perdieron todo. Aunque nunca podemos deshacer la pérdida de los seres más queridos, como familia hemos expresado la compasión y el amor a los que sufren, a fin de ayudarles a recuperar la esperanza en el futuro”.

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