miércoles, 25 de noviembre de 2020

ALIMENTACIÓN CON AUTONOMÍA Y DIGNIDAD

“GRACIAS A TI PUEDEN ELEGIR”

En nuestro entorno, en nuestra ciudad, hay personas y familias que tienen dificultad para cubrir sus necesidades básicas por causas como:
- Trabajo precario y desempleo
- Insuficiente protección social
- Fragilidad humana (redes familiares y sociales frágiles, enfermedades diversas, situaciones familiares complicadas)
- Difícil acceso a la vivienda
 
Ello genera situaciones de pobreza y exclusión social.
Hasta ahora, con frecuencia, el apoyo en alimentación se ha venido haciendo con alimentos en especie, pero de esta manera:

Ø Las familias no pueden elegir. Tienen que adaptar su alimentación a los productos disponibles.

Ø No se pueden adaptar los menús según sus necesidades de salud, los gustos personales o las costumbres culturales.

Ø Se corre el riesgo de desaprender: gestión del dinero, administración del presupuesto familiar, cómo cocinamos.

Ø Se favorece la pérdida de la autonomía personal.
 
Por eso nos planteamos que necesitamos avanzar e innovar para dar una mejor respuesta a las personas y familias que lo necesitan. Proponemos aportar, en ayuda económica, lo que tienes previsto hacer en especie porque de esta manera estaremos favoreciendo a las personas y familias:

v Que puedan comprar donde siempre lo han hecho, manteniendo el comercio de proximidad.

v Que puedan elegir entre productos básicos (tanto frescos como no perecederos) según sus gustos personales, culturales, de salud, edad, etc.

v Que mantengan su responsabilidad y el hábito de administrar el presupuesto familiar.

v Que puedan cocinar y comer en familia, como espacio educativo, relacional.
 
Y así también evitamos el despilfarro y fomentamos la autonomía de las personas y que salgan del círculo de la dependencia.

 Con tu aportación económica permites que las personas puedan comprar como lo hacemos tú y yo.



miércoles, 21 de octubre de 2020

"NADIE SIN HOGAR" Campaña 2020 de Cáritas española


¿Quiénes son las personas sin hogar?


A- Personas que se encuentran sin alojamiento (Sin techo). Son personas que viven a la intemperie, en la calle o en un espacio público o exterior. También utilizan alojamientos de emergencia y que hacen uso nocturno de albergues.


B- Personas que se encuentran sin vivienda. Personas en alojamientos específicos. Mujeres víctimas de violencia, alojadas en recursos de protección. Personas en alojamientos para inmigrantes que viven en alojamientos temporales por su estatus de extranjeros o trabajadores temporeros. Personas de instituciones penales sin alojamiento disponible antes de terminar de cumplir su pena. Personas que permanecen hospitalizadas porque carecen de vivienda para su convalecencia. Menores que fueron tutelados por los poderes públicos que carecen de vivienda donde alojarse al pasar a la mayoría de edad) Personas sin ingresos suficientes que se encuentran viviendo en pensiones.


C- Personas que se encuentran alojadas en viviendas inseguras. Personas que se encuentran alojadas en una vivienda temporal, sin derechos legales o en condiciones de ocupación. Personas amenazadas por la ejecución de un desahucio. Personas que viven bajo amenaza de violencia por parte de las personas con las que convive.


 D- Personas que se encuentran alojadas en viviendas inadecuadas. Personas que viven en alojamientos móviles (que no son vivienda habitual), construcciones que no constituyen viviendas convencionales o estructuras semitemporales (chabolas o cabañas). Personas que viven en alojamientos sin permiso de habitabilidad. Personas que viven en viviendas hacinadas o sobreocupadas.


¿A que se enfrentan las personas sin hogar?


Cada persona cuando nace es poseedora de valores humanos y dignidad. Cuando se sufre una situación de sin hogar, se entra, a menudo, en un proceso de desesperanza y desesperación. La persona nunca pierde su dignidad, pero sí la capacidad para defenderla. Muchas de ellas han ido acumulando experiencias vitales traumáticas que suponen un daño a su estado psicológico, también muy drásticas y encadenadas que les afectan a la hora de clarificar y tomar decisiones en sus vidas. Además, durante este recorrido es normal que las principales fuentes de apoyo se vayan agotando (recursos económicos, familia y amigos).


Las esperanzas de las personas van desapareciendo en la medida que ven cómo sus esfuerzos no alcanzan para solucionar los problemas que se presentan, y que éstos, a su vez, se vuelven más complejos generando más sufrimiento; la motivación para cambiar se va modificando por una necesidad de adaptarse para sobrevivir y se crea la falsa ilusión de que no merecen más, reflejo además, del trato recibido por el entorno. Aparte de esto, en la sociedad también se genera un rechazo a las personas sin hogar, y se contribuye a crear ideas superficiales y a veces inciertas sobre el problema. Por ello estas personas tienen que hacer frente a:

ESTIGMATIZACIÓN: En muchas ocasiones nos movemos por prejuicios, etiquetas o estigmas que condicionan nuestra forma de ver y actuar, y con ello la atribución de aspectos negativos a las personas sin hogar.

 DISCRIMINACIÓN: Muchos estigmas van asociados a valores negativos o “políticamente incorrectos” y conllevan un rechazo simultáneo. Aún cuando se les quiera dar una oportunidad, es una oportunidad sobre el propio estigma.

 PÉRDIDA DE DERECHOS: Como resultado a todo este proceso, al final lo que prima no es el valor de la propia persona sino la situación en la que se encuentra y, como consecuencia se le niega el respeto que se merece o el trato igualitario.

REPETICIÓN DEL CICLO: La suma de todos estos factores acaba dándole más fuerza al prejuicio, agrabando la situación y aumentando la rabia y conflictividad. Y se produce un efecto “espiral” de la exclusión, por el que es mucho más sencillo entrar en ella que salir…


(Preguntas y respuestas. Elaborado por Cáritas Diocesana de Madrid)


jueves, 9 de julio de 2020

PERFIL PUESTO TÉCNICO SERVICIOS DIOCESANOS


PERFIL PUESTO TÉCNICO SERVICIOS DIOCESANOS


Cáritas Diocesana de Palencia necesita incorporar en su sede una persona que ocupe el puesto de Gerencia con la misión de fortalecer aspectos organizativos, económicos – administrativos y de desarrollo de personas en la Entidad, integrándose en el área de planificación y gestión, bajo las directrices de la Dirección de Cáritas Diocesana de Palencia.


1. DATOS DE IDENTIFICACIÓN DEL PUESTO

 

Denominación del puesto: Gerente

Orientado a:

- Organizar eficaz y eficientemente los recursos de la Entidad y el desarrollo de las personas integradas en la misma

- Lograr los objetivos establecidos por la dirección de la Entidad, reportando al Equipo Directivo y bajo la supervisión de éste

Clasificación profesional:

Grupo profesional 1 según el Convenio colectivo estatal de acción e intervención Social.


2. REQUISITOS

 

Titulación:

Licenciatura o Diplomatura preferentemente en Económicas, Empresariales, Derecho, Graduado Social o Humanidades, sin descartar ninguna otra titulación universitaria.

Experiencia:

Experiencia profesional previa en la gestión económico-administrativa de una pequeña o mediana entidad (asociación, empresa, fundación, etc.) con responsabilidad sobre la organización y gestión de personal

Muy deseable la experiencia en la gestión de recursos o centros sociales.

Muy deseable la experiencia de gestión de personal en entidades que cuentan tanto con personal contratado como con personal voluntario.

Muy deseable la experiencia de trabajo en Cáritas, desempeñando estas u otras responsabilidades y también que tenga una formación media eclesial

Disponibilidad:

Jornada laboral de 1.750 horas anuales

Amplia disponibilidad horaria, realizada de manera flexible

Asistencia a encuentros o espacios de formación de Cáritas, de la Diócesis o de la confederación de Cáritas.
Competencias:

Capacidad de trabajo en equipo y actitud responsable.

 Capacidad de aprendizaje.

 Liderazgo e ilusión por trabajar en Cáritas.

 

3. FUNCIONES Y ACTIVIDADES

 

Desarrollará estas funciones bajo la supervisión directa del Equipo Directivo y en coordinación con la Jefa 1ª de Administración y del equipo técnico de la sede de Cáritas Diocesana de Palencia.

Se enumeran las siguientes funciones sin carácter limitativo del puesto:


ECONÓMICO-ADMINISTRATIVAS

 Asegurar el cumplimiento de la normativa aplicable a las entidades sociales del sector de intervención social.

 Apoyo en la elaboración y seguimiento del presupuesto general de la Entidad.

 Control y análisis económico, anticipación de posibles riesgos en ésta área.

 Revisión, diseño y seguimiento de protocolos administrativos y contables.

 Revisión de convenios con entidades, empresas y administraciones.

 Apoyo en la gestión y tramitación de herencias y legados

 Supervisión de la contabilidad de Cáritas como entidad sin ánimo de lucro.

 Supervisión de justificaciones

 

GESTIÓN Y DESARROLLO DE PERSONAS

 Animar y favorecer el trabajo en equipo.

 Gestión de personas: propone a dirección la autorización de los permisos solicitados; resuelve las situaciones de urgencia en el día a día; elabora calendarios laborales, registro horarios, cuadro de vacaciones; controla la correcta ejecución de la flexibilidad horaria; recibe la información en las situaciones de baja y los justificantes de todas estas situaciones; etc.

 Acompaña el trabajo de los equipos y favorece el adecuado cumplimiento de las funciones y tareas de cada puesto.

 Responsable de prevención de riesgos laborales en contacto con la Entidad contratada para tal fin

 

SOCIAL

 Participativamente elabora una planificación que incluye la programación de acciones y su vinculación al presupuesto. Esta planificación será aprobada por el Equipo Directivo

 Planifica la financiación de las acciones y organiza las distintas convocatorias públicas y privadas, junto con el equipo técnico de sede.

 Colabora en la elaboración de la Memoria anual de Cáritas Diocesana de Palencia y referente en la elaboración de la Memoria anual de la Confederación y Autonómica

 Participa en la organización de las campañas institucionales.

 Mantendrá reuniones con otras entidades sociales, empresas y administraciones públicas, participando en las redes y plataformas según decisión del Equipo Directivo

 Referente del sistema de información de la Entidad


Incorporación prevista: Septiembre 2020

Lugar de trabajo: Sede social de Cáritas Diocesana de Palencia (Palencia)

Solicitudes:

Las personas interesadas deben presentar sus candidaturas aportando carta de presentación y “Currículum Vitae” antes del 24 de julio de 2020, inclusive, por correo electrónico a la dirección: secretaria.cdpalencia@caritas.es o bien por correo postal a la siguiente dirección:

Cáritas Diocesana de Palencia

Plaza de las Carmelitas, nº 2 bajo

34005 PALENCIA

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A las personas que superen el nivel de preselección se les citará para mantener una entrevista personal.

Si antes del 10 de agosto no se ha contactado con las personas que hayan remitido su candidatura a esta convocatoria, éstas deberán considerar que no han sido tenidas en cuenta en este proceso de selección.

GRACIAS POR PARTICIPAR

jueves, 11 de junio de 2020

Grandeza del voluntariado


"Sentado a la mesa con ellos"

“Sentado a la mesa con ellos (Lc 24, 18)”. Día de la Caridad 2020

El próximo domingo, festividad del Corpus Christi, celebramos el “Día de la Caridad”. Con este motivo, los obispos de la Subcomisión Episcopal de Acción Caritativa y Social hacen público un mensaje para la Jornada.
 
“Sentado a la mesa con ellos (Lc 24, 18)”.
 
En la solemnidad del Corpus Christi, el Señor, compadecido de nuestra enfermedad pandémica, de nuestra desesperanza y soledad, nos invita a encontrarnos con Él en el camino y a sentarnos a comer a su mesa. Espera así que, unidos a Él, nos convirtamos en testigos de la fe, forjadores de esperanza, promotores de fraternidad y constructores de solidaridad en medio de esta situación tan dolorosa que estamos atravesando.
 
1. En un singular ayuno eucarístico
Hemos vivido semanas sin poder participar física y plenamente de la Eucaristía. Poco a poco vamos volviendo a una cierta normalidad al poder recuperar la participación del Pueblo de Dios en la mesa del Señor. Esta participación será progresiva y estará condicionada por el cumplimiento de las condiciones de aforo y de las normas. Muchos niños no han podido celebrar aún la Primera Comunión y no podrán acompañar a Jesús sacramentado por las calles de nuestros pueblos y ciudades el día del Corpus Christi. Quera el Señor que esta situación de ayuno eucarístico haya acrecentado en nosotros el deseo de la Eucaristía y la necesidad de profundizar en su ser y significado.
 
2. La tentación del abandono
El Evangelio según san Lucas contiene un pasaje precioso que recoge la experiencia de dos discípulos que habían abandonado la comunidad, se habían sentido engañados y abandonados por Jesús, que no había cumplido sus expectativas. Desanimados y entristecidos, caminaban esa tarde de domingo hacía la aldea de Emaús. Atrás quedaban sus ilusiones y esperanzas, marchitadas por la incomprensible muerte de su Maestro. De pronto, el sombrío discurrir de sus pensamientos se fue llenando de luz al compartir su historia con un Peregrino que les alcanzó por sorpresa.
Durante aquel encuentro, el Peregrino fue disipando sus dudas y tocando su corazón. Les cautivó de tal manera que ya no les importaba su noche, sino la de aquel buen hombre que quería continuar su camino; “quédate con nosotros”, le dijeron. Sentado a la mesa con ellos, al repetir los gestos de la última cena, mientras pronunciaba la bendición, partía el pan y se los iba dando, lo reconocieron. Al momento desapareció de su vista, pero les quedó clara una cosa: Cristo resucitado les había alcanzado para compartir con ellos sus oscuridades, abrir su corazón al sentido profundo de las Escrituras, compartir la mesa, alimentar su vida espiritual, edificar la comunidad e implantar el Reino. Ahora tocaba volver a Galilea para, juntos, comenzar la misión que el Maestro les había encomendado.
En nuestros días, son muchas las personas que, como los discípulos de Emaús, caminan por la vida con desánimo, sin rumbo, desengañados por malas experiencias. En ocasiones, expulsados de la convivencia social, estos hermanos viven y mueren solos ante la   indiferencia de casi todos. Algunos fueron empujados a su Emaús particular por desengaños amorosos, por fracasos personales, por creerse autosuficientes o porque, sencillamente, no encontraron sitio en una sociedad tremendamente competitiva.
Esta situación de muchos hermanos y hermanas nuestros se ha visto agravada por la reciente pandemia que venimos padeciendo desde hace meses. Dios necesita de cada uno de nosotros para hacerse presente a tantos caminantes de Emaús que avanzan sin rumbo y sin ánimo. Algunos, además, no cuentan con lo necesario para llevar una vida digna pues carecen de la acogida social, de un hogar adecuado y del alimento necesario para el sustento diario. Esta pandemia no solo nos está dejando dolorosas muertes, sino que está provocando además una grave crisis económica y social.
Como consecuencia de la crisis, está creciendo el número de personas que sufren física, social, psicológica y espiritualmente. Muchas ya están experimentando la noche oscura de los discípulos de Emaús al pensar que todo está perdido. Sin embargo, en medio de tanto dolor y desánimo, al igual que los discípulos de Emaús, bastantes hermanos están descubriendo la presencia misericordiosa de Dios en aquellos que el Papa Francisco ha llamado “los santos de al lado”: el personal sanitario, las fuerzas de seguridad, los capellanes de los hospitales, los vecinos… han sido como estrellas de esperanza en el oscuro camino que nos ha tocado recorrer. Hoy, más que nunca, tenemos necesidad de muchas personas que puedan ser “santos de al lado”, de los que Dios se pueda servir para hacerse presente y ofrecer esperanza a quienes caminan perdidos y desesperanzados. 
En medio de tanto dolor, no podemos olvidarnos de aquellos hermanos nuestros que han fallecido por la infección del virus. Oramos por ellos para que participen por toda la eternidad de la victoria del Resucitado. Encomendamos también a sus familiares y amigos para que, además de experimentar la cercanía y el calor de los más cercanos, puedan también descubrir en Jesucristo el fundamento de su esperanza y el faro que ilumine su peregrinación por este mundo hasta el reencuentro futuro.
La Iglesia, la familia de los hijos de Dios, imitando a su Maestro, quiere seguir ofreciendo el sustento material a quien lo necesita, el acompañamiento a quienes se sienten solos y el alimento espiritual, que nace de la Palabra y de los Sacramentos, a todos los que tienen hambre de Dios o necesitan encontrarse con Él para descubrir el verdadero sentido de su vida. Esta es la gran obra social que la Iglesia, nacida del mismo Jesucristo, quiere seguir realizando hasta el encuentro definitivo con el Padre.
 
3. Eucaristía: fuente del amor, de la comunión y del servicio
El día antes de culminar su entrega a Dios y a los hermanos, muriendo en la cruz, Jesús, durante la última cena con sus discípulos, quiso dejar un memorial de su obra de salvación instituyendo la Eucaristía. Durante la celebración, pide a los discípulos que renueven aquel gesto y aquellas palabras en memoria de su vida entregada por amor. Con las palabras “haced esto en memoria mía”, confía a la comunidad cristiana el encargo de reunirse con asiduidad para celebrar este misterio de amor y comunión.
La Eucaristía es, por tanto, para el cristiano, el memorial del amor de Dios hacia cada ser humano, que se manifiesta en la entrega de su Hijo Jesucristo. Al participar con fe en la celebración eucarística nos unimos profundamente a Cristo y recibimos de Él la fuerza y el amor necesarios para vivir nuestra entrega generosa y servicial a los hermanos. En cada Eucaristía, actualizamos sacramentalmente este misterio de amor, pero un día al año, el día del Corpus Christi, lo hacemos con una especial solemnidad. Por eso, en esta jornada, la Iglesia celebra también el día de la Caridad, puesto que anunciamos y celebramos con profunda fe que de la Eucaristía mana la fuente de todo amor y santidad.
La Iglesia, inundada de alegría, adorna, canta, proclama y adora a Cristo muerto y resucitado en el sacramento de la fe y de la comunión. Él es el origen, camino y meta que puede dar sentido a toda existencia humana y que muestra la vocación a la que es llamado todo cristiano. Jesús nos da realmente su Cuerpo y su Sangre, verdadero maná, que alimenta nuestra vida y la llena de sentido nuestra peregrinación por este mundo hacía la patria celestial. Al recibir al Señor, recibimos el don de la comunión para vencer el virus de la división y el don del amor para hacer frente a la pandemia de la indiferencia.
Además de alabar y dar gracias a Dios por haberse quedado con nosotros hasta el fin de los tiempos, hemos de acoger con gozo su invitación a colaborar con Él en el anuncio del Reino, en la atención a los hermanos y en la transformación del mundo. En la Eucaristía experimentamos la alegría de vivir y recibimos el alimento necesario para reparar nuestras fuerzas desgastadas en el servicio a los hermanos.
Este trabajo de transformación del mundo no podemos llevarlo a cabo solos. Necesitamos de todos y particularmente de nuestras autoridades políticas, civiles, económicas y religiosas. Necesitamos personas con mucha paciencia, con la mirada puesta en los más frágiles de nuestra sociedad, y con una firme voluntad de llegar a acuerdos y de aplicarlos.
Que exista esa voluntad, es hoy lo más importante. Pedimos a todos los ciudadanos que ayuden a hacer posible un diálogo constructivo y eficaz. Oramos para que los muros sean superados, para que los egos, los intereses particulares y las ideologías sean dejadas a un lado. Oremos para que cuando los interlocutores se encuentren juntos en la misma sala, se miren a los ojos y perciban nuestro clamor y ánimo: «adelante, ustedes pueden…». Esperamos que de estos encuentros emerja también la complicidad y que el gesto de afecto facilite el acercamiento de posturas. Oramos para que el virus de la división, el diabolos, que estará siempre al acecho, no consiga romper el buen hacer de todos los interlocutores pues está en juego la construcción del bien común en esta querida casa de todos, que es nuestra sociedad.
 
4. Comunidad misionera al servicio de los pobres
Desde la comunión con quienes sufren a causa de la enfermedad o de la muerte de sus seres queridos, y desde la cercanía a tantas personas que carecen de lo necesario para vivir dignamente, el Señor nos invita a dejarnos alcanzar por Él, a compartir su mesa, a ser sus discípulos y, llegado el momento, nos anima a salir en misión. No podemos quedarnos bloqueados por el dolor. El Señor nos llama constantemente a ser discípulos misioneros, a salir a los caminos y encrucijadas de la historia para convocar a todos, especialmente a los desesperanzados, a los pobres y excluidos, a los que experimentan la violencia y la persecución, y a los que habitan en las diferentes periferias de nuestro mundo.
En cada Eucaristía el Señor nos invita a ser como el peregrino del Evangelio que sale al encuentro de tantos hermanos y hermanas que, como los discípulos de Emaús, deambulan por la vida, marcados por la oscuridad del sinsentido, de la falta de un hogar, de la soledad e incluso de las ganas de vivir. Al comulgar con el Cuerpo de Cristo, somos enviados por Él con la energía y la luz necesarias para salir al mundo, para partirnos por los heridos de la vida, para forjar las comunidades que puedan recibirlos con hospitalidad evangélica.
Quienes se preguntan dónde está la Iglesia en estos momentos, pueden dirigir su pregunta a los pobres, a los enfermos, a los discapacitados, a los que están solos, a los ancianos abandonados, a los que buscan sentido en medio de la oscuridad, a los que han perdido un familiar querido, a tantos que buscan a alguien que les escuche… Ellos han encontrado el rostro de la Iglesia en la acogida de los miembros de Caritas y de tantas otras entidades de Iglesia, en los hospitales, los comedores, los centros de acogida y las residencias de ancianos de parroquias y de diversas instituciones eclesiales. Ellos la han encontrado en tantos hombres y mujeres creyentes, que también son la Iglesia, y que se gastan y desgastan por edificar un mundo más justo, más fraterno, más humano y más abierto a Dios. La han encontrado en tantos médicos, enfermeros, auxiliares, transportistas, farmacéuticos, policías, militares, muchos de ellos católicos, que son también la Iglesia. La Iglesia, con la ayuda del Señor, seguirá realizando este servicio diariamente, con humildad, sin pretender ocupar las primeras páginas de los periódicos.
Hoy, día del Corpus Christi y de la Caridad, la Iglesia que peregrina en España da gracias a Dios por los miles de católicos que, unidos al Señor, iluminados por su Palabra, alimentados del Cuerpo de Cristo, viven ofreciendo sus vidas y sus recursos a los más necesitados. Damos gracias a los agentes de pastoral, a los voluntarios de Caritas y de tantísimas otras instituciones de la Iglesia. Esta familia que es la Iglesia invita a orar con intensidad por todos ellos, para que el Señor les regale fortaleza de espíritu y lucidez para afrontar la nueva realidad de necesidad y pobreza que está emergiendo. Y, al mismo tiempo que recibe el don del Corpus Christi, invoca la especial intercesión de María para que nos libre de la pandemia provocada por el coronavirus y de tantas otras pandemias que a veces nos quedan lejanas pero que provocan sufrimiento a muchos hermanos y hermanas de aquí y del mundo entero. Que Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, nos ayude a poner siempre nuestro corazón en los bienes del cielo y oriente nuestra mirada hacia sus hijos más necesitados.
 
Subcomisión Episcopal de Acción Caritativa y Social

lunes, 8 de junio de 2020

Nuestro abogado, Cristo Jesús

Dios quiso acostumbrarse a la carne humana en Jesús de Nazaret (Irineo de León), y ese Dios quiere acostumbrarse a nuestra propia carne. ¿Por qué Dios me busca incesantemente? Y ¿por qué Dios está enamorado de mí?
Aquí Dios se nos muestra débil ante el ser humano; Dios se nos comunica ante la debilidad del Crucificado. ¿Por qué Dios es débil? Porque Dios es vulnerable. Y es vulnerable porque nos quiere. Lo mismo que nosotros somos vulnerables desde el momento en que empezamos a querer a alguien.
Desde ahí se nos transmite cuál es el secreto de la vida humana. Es un secreto muy sencillo: "querer y ser querido".




Es una gran desgracia pasar por la vida sin aprender lo que es la esencia humana: el Amor.
Jesús se abajó para ponerse al servicio de los últimos. Esta es la mayor grandeza humana.
Dios nos pide invertir nuestras categorías. ¡Dios es incomprensible!, porque la máxima revelación de Dios es la de un Hombre crucificado, demostrándonos que Él nos ama, nos perdona y nos dice "no pequéis, y si pecáis, no os abruméis" (1ª de S. Juan), porque abogado tenemos ante el Padre, Cristo Jesús.


(De la conferencia "Revivir a Dios en el encuentro con el otro" del Dr. Juan Antonio Estrada, S.J.)

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